Miel de agave

Soy así porque de pequeña caí en el jardín de la abuela, en la Tepacaltes, entre geranios y bromelias acariciando mis pies; encontraba arañas de las tiernas, tomándolas de una patita las aventaba a mi primo ahora muerto, solo por asustarlo y hacerlo rabiar.

Soy así porque amé a mis dos abuelos desde muy pequeña y sentí que desde su corazón duro nacía la miel del agave; compartían conmigo sus secretas comidas y las únicas palabras dulces que salieron de sus labios.

Soy así porque me confeccionaron llorona -desde nacida, mi madre dice- cántaro pequeño de agua limpia, y esa marca jamás se me quitó (hoy sentada en mi propio borde, a punto de saltar al acantilado que es mi cuerpo).

Soy así porque cuando sueño viajo bastante y veo de lejos a mis dos perritos ladrándome para que regrese con bien a mí misma, a una cama que es calma, a un hogar que es mi cuerpo. No hay más.

 

 

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2 comentarios en “Miel de agave

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